
Nosotros, parias de la tierra y simples almas mortales, tenemos opción a un breve momento de felicidad dejando escurrir el magnífico elemento llamada cerveza por nuestros gaznates.
Porque somos simples, reconocedlo, y buscamos evasión en estas pequeñas trivialidades que conocemos de la vida, como alcohol, mujeres, fútbol, de vez en cuando una buena comilona, y el juego. Hay más drogas, lo sé, pero cerebro sólo hay uno y ese mejor no jugárselo a la ruleta.
Todo nos gusta, todo tiene su lado bueno y malo. Pero esta maravilla refrescante en ración de una pinta a media tarde/noche es un placer que quien aún no ha probado es como quien no ha echado un polvete. No sabe lo que se pierde.
Existen muchas cervezas, pero pocas con tanta historia y tradición como la ínclita Guinness. Mucha gente desconoce la relación de la cerveza con uno de los principios más famosos de la estadística, lo que demuestra que de cualquier lado se pueden obtener cosas positivas.